Cuando yo era pequeña, estudiábamos francés en el colegio y nos hacían recitar el verbo être. Como alumna aplicada, yo lo aprendía de memoria, (¡aunque no tenía idea de lo que era!). ¿Entonces, hablaba yo francés? No, ni una palabra. Bueno, miento, una frase sí que se me quedó: Madame Souris a une maison.
Los alumnos de hoy en día crecen en un mundo interconectado, y el éxito reside en su habilidad para comunicarse claramente en inglés, pensar de forma critica, adquirir competencia tecnológica y abrazar la diversidad intercultural. En el aula de inglés, las actividades de clase están enfocadas en la comunicación y la colaboración en inglés. La adquisición de vocabulario es una actividad clave para la
comunicación, y por eso, lejos del aprendizaje mecánico, involucramos a los niños en muchas tareas divertidas y siempre en contexto, para asegurar su familiarización con el inglés, y a partir de aquí, su adquisición del idioma.
Los niños de hoy en día no están simplemente aprendiendo inglés. Están sentando las bases para, más tarde, entrar en un mundo global competitivo. En su clase de inglés, los introducimos a gentes, lugares y culturas de alrededor del mundo, desde las viviendas yurtas de Kazajistán o los bailes de Laos hasta la leyenda de la Calzada del Gigante en Irlanda. Los protagonistas de sus libros de inglés son expertos en tornados, submarinistas, monitores de santuarios o creadores coreanos de ositos de peluche.
Las clases de inglés igual no enseñan recitar el verbo to be per se, pero, en cambio, preparan a los alumnos para ser curiosos, estar bien informados y saber interactuar y comunicarse eficazmente en inglés.
¿Más sobre cómo trabajamos?: https://www.thames.es/cursos-ingles-ninos-8-a-12-anos/

