¿Cuántas veces hemos estado tentados de evaluar el nivel de inglés de nuestros hijos e intentamos sacarles una palabra o un significado en inglés, quedándonos estupefactos cuando no lo saben?
En realidad, cuando exigimos una respuesta repentina, estamos pidiendo a los niños que hagan justamente lo que aún no saben hacer: traducir del inglés al castellano o viceversa. Los niños no aprenden traduciendo, sino asimilando el idioma a través de sus vivencias en inglés: actividades lúdicas, canciones y la conexión emocional que establecen con su profesor, su clase y cada lección. Exigir que extraigan una palabra, un significado o una traducción rompe su sistema de aprendizaje y, simplemente, se bloquean y no saben contestar.
Si queremos tener éxito en nuestras indagaciones, debemos entrar en la mente del niño, cuyo conocimiento del inglés está sentando las bases para su futuro dominio del idioma. Los niños escuchan, observan e integran el inglés a través de su experiencia con el idioma. Conectemos, por tanto, con ese banco de conocimiento del que ya disponen.
Una mamá nos contó una vez que preguntó a su hijo cómo se dice “cumpleaños” y él no supo responder. Sin embargo, si le preguntas: “Why is the 24th of July a special day for you?”, la respuesta surge de forma natural: “It’s my birthday!”. La respuesta correcta aparece a través de su conexión emocional con ese día especial para él.
Un papá nos comentó una vez, preocupado que su hija no sabía las preposiciones de lugar. Pero si coges un peluche y le dices: “Put the toy under the table”, el niño, encantado con el juego, lo colocará enseguida… y te pedirá más frases confirmando, no solo su respuesta inmediata al inglés sino su dominio real de las preposiciones, ¡traducido a su conexión con el idioma!
El aprendizaje del inglés tiene mil hilos y se construye a través de las mil experiencias al que uno está expuesto. Este es un camino valioso y, a veces, invisible: el idioma se integra palabra a palabra, mediante la lógica de la gramatical universal, la música de la entonación y la pronunciación y la fascinación por aprender algo nuevo.
El aprendizaje del inglés ha tomado un rumbo mucho más respetuoso con la forma natural en la que aprenden los niños. Como padres, si damos un paso atrás y confiamos en el proceso, ellos acabarán demostrándonos el día de mañana, su verdadero dominio y amor por el idioma.

