¿Enseñamos gramática a los niños? No, ¡pero tranquilos padres, ellos la aprenden!

La naturaleza abstracta de la gramática hace que enseñarla a los niños de forma tradicional, con sus reglas y formulas, sea delicado. Si enfocamos la gramática desde otro ángulo, es decir, desde la comprensión de cómo aprenden los niños, tenemos muchas más probabilidades de éxito.

Cuando los niños están aprendiendo un idioma extranjero, instintivamente buscan formas, ritmos o patrones que tienen sentido para ellos a través de sus sentidos, de actividades lúdicas, de la interacción y desde la acción, pero no desde unas reglas gramaticales escritas en la pizarra. La exposición al idioma y el modo en que presentamos y practicamos el lenguaje, es clave para la asimilación de la gramática.

Los niños aprenden inglés estando expuestos al idioma en el aula donde oyen el inglés hablado de forma natural, comprensible y ligeramente por encima de su habilidad de expresión. Los niños aprenden al ver y escuchar el idioma en diferentes contextos; canciones, cuentos, diálogos, actividades escritas, repeticiones, etc., y siempre en situaciones que reflejan las propias vivencias de los niños.

La clave del éxito en el aprendizaje del inglés y en la asimilación de la gramática del idioma es tener una buena razón para utilizar el idioma y para interactuar con los compañeros de clase en inglés. Las actividades de interacción con los otros niños o los juegos que dependen de su comprensión del idioma son altamente motivadoras y convierten a los niños en aprendices activos y participantes muy dispuestos a utilizar el inglés como vehículo de comunicación.

A través del material que usamos y las actividades didácticas en las que involucramos a los niños, la prioridad está en utilizar la gramática como medio para comunicar, no como una meta o actividad en sí.